sábado, 22 de octubre de 2016

ANA MARÍA HURTADO / 6 Poemas





                                                                                                                   Yo amo la perla mágica que se esconde en los ojos de los
                                                                                                                             silenciosos, el puñal amargo de los taciturnos…
                                                                                                                                                                                      Juan Sánchez Peláez
                                                                                                                                               
                                                                                                  
me enamoro de las plantas feroces que crecen en los suburbios

amo las flores que brotan entre los desperdicios
con sus pistilos lascivos horadados
me conmueve su desazón y la timidez de su voz entrecortada

termino seducida por el guiño inocente de los perros
que miran con sus lenguas  y se ofrecen
tiemblo con su pelambre amanecida en la vecindad de los escombros

paseo entre ruinas para enamorarme de los mármoles caducos
de los viejos palacios con deslucidas avenidas
donde los vagabundos esparcen su sueño entre periódicos

me embelesa la tierra fangosa y el acre estiércol que la devora
donde los cráneos engendran raíces y caracoles

de toda criatura  reptante sin ojos me enamoro

me encantan las esquinas sin nombre
que han perdido el código postal y no aparecen en los mapas

me apasionan esas calles de sombras afiladas
donde mujeres taciturnas se deslizan 
hundiendo las huellas de su vértigo en los muros

me enamoro con gran facilidad de los amantes
animales ensimismados insaciables
que se cobijan y amamantan en los atardeceres
bajo el rumor azul de las estatuas

de todo ser gimiente

me enamoro


…//…




la voz es un árbol derramado
abre la garganta con el sonido de sus hojas
canta como una antigua mujer

una voz es un tallo erguido 
una rama extendida entre el cielo y el abismo
la voz es una hoja que grita
que gime entre los pasadizos subterráneos

crece la voz latiendo
una sílaba se extiende y resbala
crece con savia entre las venas
el árbol voz de gemidos inaudibles
cristales que laten hacia dentro
que hurgan para descubrir manantiales
para llegar al centro donde nace la luz

voz no es palabra, es árbol sonoro



…//…




 CORPUS

Él me siente
me espera
escucha lo extenso
el rumor
va de mi lado
A oscuras
siempre paciente
- o abandonado
disperso
a veces contenido

encapsulado
muere de mí 
enfermo de mi vida
va deshaciéndose
se duerme en mi regazo
lo arrullo
lo amamanto

percibo su temblor
él, mi miedo
ambos nos escondemos
buscamos refugios
nos hundimos en la tierra
perseveramos

a veces nos ignoramos

he sentido su olvido
él, mi indiferencia
nos alcanzamos de reojo
somos sombra

busco su mano
él me mira
sin entender
hacemos piruetas
dejamos gestos en el aire
miramos al unísono
lloramos de lo mismo

si dormimos
nos despierta la fiebre
nos ahoga

cuando no podemos respirar
nos une el sin aliento

nos encontramos
y somos monstruos
criaturas desbordadas
hambrientas

una raíz nos ha crecido
yacemos




…///…





no pertenezco ya a este mundo
he buscado refugio en una galaxia de hojas amarillas
donde las mujeres se preñan de los pájaros
y amanecen redondas y febriles
sin palabras
con el sudor de lo infinito





…///...

  

la verdad es una piedra negra
acerco mis labios a su matriz sin nombre
saboreo las raíces de una escritura fósil

desciendo entre fango y savia
puedo escuchar un canto ciego 

la presiento

ansío morderla 
sacarle con mis dientes el zumo 

ella tiembla 

y derrite su ligero fulgor
como lava en mi lengua





…///…





una vez fui árbol y dormiste en mi pecho
ignorabas el espeso nombre de mi alma

te di a luz con el fruto lacerado de mi vientre

abrazabas mi entraña sin saber que habías nacido de mí
eras pájaro y temblor
abriendo el cielo de mi profundidad
hasta alcanzar el llanto contenido de la tierra

perforaste mi corazón con un golpe de luz
sedienta víscera mía

árbol tuyo fui
sin saber mi nombre ni mi estirpe
ni el sol que me preñaba



…///…





Ana María Hurtado.
Caracas, Venezuela. Médico Psiquiatra egresada de la Universidad Central de Venezuela, poeta, escritora y ensayista

Premio de narrativa Julio Garmendia (Dirección de cultura UCV) con el cuento “Día de Liberación” (1984)

Ha colaborado en revistas psicoanalíticas nacionales, en el blog de filosofía política y arte im Geviert (Alemania), en la revista virtual de poesía Kokoro (España),en la web del Centro Junguiano de Caracas, en la página literaria del diario Tal Cual y  en el Blog Prodavinci . En la actualidad colabora regularmente con la página El Constructor online y en el Blog El Lamento de Ariadna.
Asiste al taller de poesía del poeta Armando Rojas Guardia. 

Autora de los poemarios El verbo se me esconde
Las Pequeñas criaturas de la noche
Elegía Mínima (inéditos) y 
La Fiesta de los Náufragos (Editorial Diosa Blanca 2016).









2 comentarios:

  1. Hermosísimos poemas ! Gracias por publicar !

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  2. poemas que se hunden en los temblores de la experiencia humana, que cobran raíces en un mundo terminal aspirando a un aire nuevo que no se sabe cuándo viene.

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