jueves, 18 de septiembre de 2014

SOLEDAD FARIÑA VICUÑA / Algunos poemas de ALBRICIA

SOLEDAD FARIÑA

Algunos poemas de  ALBRICIA (1988)





VIAJO EN MI LENGUA



         de arena pantanosa



dos vocales                              O                E


Viajo y rozan los bordes mi arenilla dormida
Adentro                más adentro de la cavidad sonora
                            tus vocales   las mías
                            en el ronco gemido


Me aferro a mis moluscos                  Penetro las papilas
Adentro               más adentro llego hasta el estertor
                            al eco de otra lengua       La camino  
                            recorro        la nostalgia  la cerco
Pero a la piel no llegan claros los envíos


Qué sintaxis          Qué paisajes que mis ojos no vieron
Quieren brotar desde esas aguas



                                      y tu lengua            mi lengua










CRUJEN LOS HUESOS DE ESTA PRISION




         Intento abrir al ritmo de mi abdomen


un hueco a la palabra               Se encabritan las olas
de mi cabeza                                     Aúllo           Aúlla

                                               el celador     pliegue
                                               de mi memoria

         (mi naranja guardada por cáscara porosa)

Nadie entra en esta esfera                  Apretada
me sumo     Zumo líquidos que irrigan
mis conductos      Pero las fosas husmean
buscando la fragancia               Mi naranja olorosa
apretada resiste pero el dedo se hunde
desgarrando          Me abro en gajos amarillos
y crujo este sonido al desmembrarme





 ¿VA LA LENGUA A SABOREAR MI ESENCIA?




         Oblonga y apretada
         gruesa y áspera
         palpitante
         resguardo el zumo tibio

         Nadie lo toque





Ni la lengua                    Ni la bóveda roja









SACIAR SU HAMBRE




                   (de esencia)


                                               pide la lengua



Violento el paladar acoge su deseo
apretando mi gajo que escurre su secreto
mi dejo amargo escurre            Las comisuras
llenas de escenas innombrables
Surge savia desde pozos profundos             Intenta
la lengua caracoleando abrirse entre corrientes
tibias                    frías
Surge zumo que estruja la memoria
Aconchada en la ciénaga





                                      Hojas y guías verdes invaden
                                      mi cerebro
                                      Piedras desconocidas se engarzan
                                      en los ojos como gemas sin nombre
                                      suplantando pupilas        bastoncillos
                                      del iris









SE DESFLECA ESTA LENGUA


                            Bailan sus hilachas


Como guías aéreas
Abandonan la escena más allá de los labios
                            (sus guardianes los dientes)
Sinuosa se desliza hasta el pecho auscultando
latidos desde una superficie
                            (insiste un instante e los latidos)
Perpleja vuelve a entrar a escena
enrollando sus guías                 Acogen los labios
en su prisión el hueco de esta lengua




                            muda quedamos





(el humus cenagoso no se cuaja en palabra)








ABRO EL PARPADO MUDO



cierro y vuelco hacia dentro el sol del ojo




         mi ánima              mi alma busco



entre líquenes negros      algas            veo flotar
mi rostro carcomido por lenguas
Ahí va ese ojo como boca sedienta              Qué busca




         Arriba                            Abajo







PAPELILLOS



         estopas


                                      hilachas                aserrín



lamen sin pestañear por la boca
entreabierta y muda de palabras                            Flotan
las manos rígidas de yeso entre las lenguas



         Con índice y pulgar alzan el organdí
en pequeñas flexiones              en reverencias blancas
         Encajes de bolillo           borlas          forman
los pliegues del párpado






NADIE ESCRIBE MI CUERPO


         se lamentan las uñas

desperdigadas lloran manos
dedos de los pies tiernos como pétalos


Cantan los labios húmedos en boqueo
de peces





         mi ánima              mi esencia




y vuelven las hilachas
a juntarse en recuerdos
por la boca entreabierta







ESCURRE ENTRE LOS DEDOS


                   un cardumen minúsculo



         Por las fosas penetran aletillas
         nerviosas              Una corriente
         tibia arrastra mi Ojo fijando
         la Pupila









(Qué lengua          piensa mi lengua
                            caracoleando perdida esta razón
Qué esencia          aflora de la ciénaga verde)



Desplegando sus líquenes         Ella pasa rozando
Me abraza su humedad me atrae me acicala
Me incrusta el peine hostigando los huecos






   ¿ES ACIDA?             ¿ES AMARGA?








Pregunta su lengüeta a mi párpada erecta








Mi pesada aridez se vuelca hacia su oreja
Mi hálito en su cuenca sopla ese pozo negro        







  ME ABRAZA              ME ACICALA








Hostigando los huecos intenta otra palabra



Ambas frotamos entretejiendo nudos
Acaricio su lengua con la mía de yeso







                                      Alga húmeda y tibia
                                      Alga azulada áurea



(el soplo se encabrita)


        
                                      Alza eleva violento latigazo
                                      en el Anca




por ese flanco oscuro asoma la palabra







                                      (¿la ácida?             ¿la amarga?)












SOLEDAD FARIÑA VICUÑA

Antofagasta, Chile, 1943.

Estudió Ciencias Políticas y Administrativas en la Universidad de Chile, Filosofía y Humanidades en la Universidad de Estocolmo; Ciencias de la Religión y Cultura Árabe en la Universidad de Chile, es Magister en Literatura por la Universidad de Chile.

Ha publicado los siguientes libros de poesía: El Primer Libro,   Ed. Amaranto 1985
Albricia,  Ediciones Archivo, 1988; 2ª edición, Ediciones Cuneta, 2010;
 En Amarillo Oscuro, Editorial Surada, 1994; 
La Vocal de la Tierra, antología poética. Ed. Cuarto Propio 1999; 2ª. Ed. Editorial Amargord, Madrid 2012; 
Otro Cuento de Pájaros,  Ed. Las Dos Fridas, 1999; 
Narciso y los Arboles, Ed. Cuarto Propio, 2001
Donde comienza el aire,  Ed. Cuarto Propio,  2006.  
Se dicen Palabras al oído, Ed. Torremozas, Madrid, 2007; 
Todo está vivo y es inmundo, Ediciones Cuadro de Tiza, 2010; 
Pac Pac pec pec,  Ed. Literal, México, 2012;  Ábreme, plaquette, Ed. Coriente Alterna, Santiago, 2012; Ahora, mientras danzamos, versión de S.F. de poemas de Safo, Ed. Pequeño dios, Santiago, 2012.

En 2006 recibió la beca  John Simon Guggenheim; en 2007 fue nominada al Premio Altazor. En tres oportunidades ha recibido la beca del Fondo del Libro y la Lectura.

Ha dirigido talleres de literatura en  Colegio Grange, Universidad Mayor,  Universidad del Desarrollo; Universidad Finis Terrae.

Ha sido profesora en el Programa de Educación continua para el magisterio de la  Universidad de Chile; Profesora de Literatura Infantil en la carrera de Educación Parvularia de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile y ha dirigido  el Taller de Poesía  en la carrera de Literatura Creativa de la Universidad Diego Portales.





domingo, 14 de septiembre de 2014

ALICIA GALLEGOS /MEMORIA o LOS DUEÑOS DE LAS PALABRAS

ALICIA GALLEGOS 

LOS DUEÑOS DE LAS PALABRAS



Algunos amigos expertos en fenómenos extraños, coinciden en que soy un ser que podría catalogarse como raro. Ni me asombra ni me asusta. Sin explayarme sobre dichas apreciaciones puedo referir que camino por un mundo que a veces se torna amigable y otras hostil. Me pierdo entre imágenes: fotografías, videos, cortometrajes, documentales, películas antiguas. Voces que hablan enunciando discursos antológicos. Voces que cantan. Cuerpos que danzan. Animales que sonríen. Personas que ladran.
Mi distracción favorita es prestar atención a las palabras, por eso cuando tengo que llenar un formulario donde me preguntan acerca de mi trabajo o mi profesión digo que soy “Buscador de palabras .Desterrado del Paraíso”
Imagino al  Paraíso de las Palabras, como  ese lugar de la infancia donde habitaban los primeros cuentos, las adivinanzas y canciones , los libros ilustrados, el momento de aprender a leer y a escribir. Magia y felicidad. No siempre belleza: los piratas eran malos y feos con sus patas de palo y sus manos de garfio, barbudos y sucios. Crueles. Siempre listos para colgar a los buenos del palo mayor o arrojarlos a los tiburones.
Hay palabras y palabras. Algunas benditas y otras malditas, algunas demasiado usadas y otras totalmente olvidadas. Palabras como: mapa, tesoros, timón, ron, ancla, abordaje, proa, popa, isla, nativos, grilletes. Designan campos o pertenecen a ellos. Se cargan del poder de  quien las invoca: El juez, la jueza, el mago, el brujo, la bruja, el guerrero, el rey o la reina.
Sueño.
Sé que sueño.
Me gusta soñar.
Sueño que alguien me habla, creo que es mi padre que me dice que escriba un texto acerca del valor de la memoria, yo le digo que no recuerdo que es la memoria, pero que le voy a preguntar a Jorge Luis Borges.
Salgo corriendo detrás del tren que va de Hurlinghan a Federico Lacroze, quiero ir a la Biblioteca Nacional . Después de pasar unas seis estaciones me canso y me siento  a un costado de las vías para comer un sándwich de manteca y mayonesa, debajo de unos eucaliptus.
Sigo soñando, ahora hablo por el chat con James Bond le digo :
-¡James!  Me tenés que salvar necesito un texto que explique y documente  que los intelectuales que trabajan para los gobiernos manipulan las palabras.
-¿Leiste a Pierre Bourdieu ? – Me contesta James y me manda por mail un texto que dice:
Pierre Bourdieu escribe que “algunas prácticas son poderosas y difíciles de combatir precisamente porque son silenciosas e insidiosas, insistentes e insinuantes” .
En “La censura y la imposición de la forma” dice que los lenguajes especializados, en concreto, los lenguajes especializados del mundo académico no sólo se basan en la censura, sino también en la sedimentación y en los sesgos que aporta el uso lingüístico cotidiano, “estrategias de eufemización.
Centrándose en la obra de Heidegger, Bourdieu afirma que el lenguaje de Heidegger se basa en una estrategia que produce la ilusión de que ha roto con el lenguaje ordinario. Los códigos de legitimidad se establecen precisamente por esa utilización de palabras no ordinarias de forma que parecen tener una relación sistemática entre sí , las palabras pierden su identidad social y su sentido ordinario para asumir un  sentido tergiversado “
Le contesto, le grito: - Las palabras son un arma para la alta Intelligentsiaque las usa y manipula a gusto sabiéndolas más potentes que  la información , las balas o el dinero.
¿De qué hablan los políticos cuando gritan sus discursos a través de esa pantalla que magnifica sus miradas y hasta sus mínimos gestos? Discursos pensados y escritos por expertos alquimistas, manipuladores de fórmulas destinadas a mantener el equilibrio basado en la desigualdad de los oprimidos.
Así cuando los políticos gritan ¡Seguridad! temblamos arrasados por el fantasma de la inseguridad. O  cuando dicen Educación nos debatimos inermes sobre los rastrojos quemados  por la barbarie.
James se ríe y me dice :
- Alice tranquilízate , estás a punto de tener un ataque de ansiedad.
James  lleva  un bolso cargado de libros porque le gusta leer saca uno de Foucault y me muestra un subrayado que dice :

 “Poder y saber se articulan por cierto en el discurso. Y por esa misma razón, es precio concebir el discurso como una serie de fragmentos discontinuos cuya función táctica no es uniforme ni estable.
Más precisamente, no hay que imaginar un universo del discurso dividido entre el discurso aceptado y el discurso excluido o entre el discurso dominante y el discurso dominado, sino como una multiplicidad de elementos discursivos que pueden actuar en estrategias diferentes.”
Entramos a una pizzería, creo que es Los Inmortales.
Pedimos  una grande napolitana , para tomar un Luigi Bosca, malbec  y agua sin gas, porque somos adictos al agua. Al fondo hay un televisor y escucho:
¡Memoria! ¡Memoria! Memoria! ¡Memoria!
Sale en la pantalla un documental acerca de la dictadura militar.
-¿Eso es Memoria? -Le pregunto al mozo.
El tipo me dice:
-Memoria es la cara de Videla y el cura cómplice sonriendo desde una foto blanco y negro.
Aparece en la tele  Salvador Allende en su último discurso por Radio  Magallanes:- “Qué no nos roben la memoria, sin ella no tendremos verdad”- dice
Le digo a James:
-  ¿Ya está!
Tengo que escribir acerca de un período histórico signado por la palabra Memoria, porque  una época  donde una palabra pasa a tener una connotación tan particular, significativa y reconocible  se convierte en marca registrada.
Tengo que disertar acerca de  “el valor de la memoria ” decir que puede remitirnos a un terreno amplio como el relacionado al recordar, a la nostalgia, a la infancia, a la casa paterna pero principalmente al recuerdo del  ronronear de los aviones militares y el temblor de las paredes producido por los tanques de guerra  cuando cruzan la ciudad en fila india.
Nosotros sabemos que la historia la escriben los vencedores pero eso no lo sabe “el pueblo”  empobrecido en cuanto a capital cultural  porque el avance de las tecnologías en el área de la comunicación ha sido la gran bomba atómica que explotó sobre el lenguaje pulverizando la palabra y privilegiando la exhibición del cuerpo, la gestualidad y la violencia.
Le digo todo esto a James, parada sobre una silla y gesticulando con los brazos como lo hacía el General Perón.
James  recibe una llamada telefónica, es su dibujante, le dice que la semana que viene ya estará en los cines  su película “James Bond, la memoria perdida” . James  me sigue escuchando, yo vocifero :
  -“Violencia, gestualidad o exhibición que nada tienen que ver con animalidad en el sentido deleuziano de la palabra.
Cuando en la década del 60 , la tira de dibujos animados de ciencia ficción llamada Los Supersónicos nos deslumbraba con un mundo donde los robots convivían con los humanos complementándolos en el accionar de las tareas cotidianas, no imaginábamos que los robots reales que nos acompañarían en nuestras  vidas de adultos serían objetos cuya característica es la de tener una Memoria : teléfonos fijos y móviles, computadoras, máquinas de fotos, cámaras de video, agendas electrónicas, todo tiene Memoria.
Paradójicamente y como si estuviéramos habitando un film de terror  los objetos se vuelven personajes siniestros, vampiros futuristas  que absorben y acumulan la Memoria que le roban a la gente. En ese escenario enfermedades como el Alzehimer estarían convirtiendo en zombies a los humanos cada vez a más temprana edad.
El valor de la memoria, cotiza en dólares. Los dueños de la memoria en este campo son los chinos o los japoneses o quien domine el mercado de chips.
Recordar no sirve para nada, eso ya lo intuyeron los niños de hace tres décadas  cuando comenzaron a resistirse a memorizar cosas como las tablas de multiplicar o las famosas escalas numéricas.
¿No hay aparato que reemplace al amor? ¿No hay? Ni hay memoria de computadora que reemplace a un ser querido que ya no está. ¿No hay? “
Lloro, lloro y grito en el sueño y no logro despertar.
En la mesa de al lado Salvador Dalí arregla unos negocios con Pierre Bourdieu. Mientras Dalí firma unos papeles, Bourdieu me pasa una hoja que dice :
“Lo que, fundamentalmente, desearía explicitar es un modelo muy simple que podría formularse así:
habitus lingüístico + mercado lingüístico = expresión lingüística, discurso”.
 El discurso, por tanto, lejos de cualquier código formal, lleva la marca social –el poder y el valor- de la situación en que se ha producido. La misma producción del discurso se realiza anticipando sus condiciones de recepción en el mercado lingüístico, no tanto mediante la realización de un cálculo estratégico individual como por la adhesión naturalizada a los valores dominantes estructurantes y estructurados, en forma de habitus en el p ropio mercado”
Despierto, tengo los lentes de leer puestos, la luz está prendida.
Escribo el sueño para contárselo a Jacques Lacan, a Lacan le gustan los relatos de sueños en los que aparece Foucault, pero creo que no le gusta Pierre Bourdieu.
De algo estoy segura y es que después de tomar un café, el sueño ya se habrá escapado de mi memoria.
Adentro de una de mis zapatillas encuentro un papel que dice :
1) Leer:  Pierre Bourdierz, el lenguaje y la comunicación: de los mercados linguísticos a la degradación mediática.. Ensayo de Luis Enrique Alonso.
2) Leer a Michel de Certeau.
3) No leer a Judith Butler: es puro refrito.

                                                         alicia gallegos. 2014




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ROMINA CAZÓN / Hambre adulta

ROMINA CAZÓN                                       

Hambre adulta
(Del libro inédito: La mujer de Nazareno)



I

La lengua   grita tristemente
un apellido  extranjero.
Y es cuando se pudre el espíritu,
o cuando lo dejamos pudrir
y somos una vena débil,
una fisura  en la tierra.






II

Que la herida se abre, nadie lo niega.
Estar desnuda  no es pecado.
Ya no funciona el cuerpo femenino.
Que somos débiles, tampoco lo negamos.
Un hilo siempre nos amarra
a  un Dios cauteloso.
Que cerraremos la  grieta, nadie lo afirma.
Los dedos habrán de zurcir todas las llagas.



III


Duele sanar estando ceñida
en el vaso de aquel nombre
cuyos ojos miran a otra parte.
Duele estar adentro,
limpiando la mugre
que sale del fondo de la matriz,
la mugre  de más  adentro de una misma.



IV

Duele hacer agujeros,
mutarse cada mañana
y tener un rostro nuevo.



 V

Guadalupe,  tú que vas  al fondo
a encontrarte con el llanto,
(al fondo)
para ver cómo es la lágrima en otra retina
para ver cómo los labios  enloquecen
cuando se cierra una herida.
Guadalupe, saca esta ponzoña del ombligo,
esta tristeza de estar de pie con un dedo roto.






VI


La luz que aparece en la ventana
es  la misma luz sanadora de la vagina,
que toca mansamente los huesos.
Es la misma luz que nos acosa
al abandonamos libremente en las sábanas.



VII


Magdalena, el amor es sustentar la fe
después  de leer  el periódico,
también es  resistir al insomnio
y engañarlo con una palabra tierna.
En cambio la soledad  es el rechinar de la carne
cuando se la deja  en un colchón virgen,
junto a  unas manos solidarias.





VIII


La carne: un elemento que a menudo
se deja en habitaciones baratas
y es cuando solemos recoger las migas.

Sí, Guadalupe,
las migas  se multiplican
cuando  no se soporta
el cuerpo escurrido.
el cuerpo desprovisto.

Sí, el cuerpo habla
en numerosos dialectos
inventados en la alcoba
y es cuando somos de piel.

Sí, la piel  es de fuego,
el  fuego
(a  veces)
la vergüenza. 

La vergüenza
parte en el filo de los labios
y grita el hambre
hambre adulta
hambre polvo.


IX


Dominar el hambre
es someterse a una misma,
balbucear la misericordia.



X

Vaya silencio
cuando desde la  recámara
piensas en tus costillas
y te dejas enredar las manos:
sitio contrito, amable.
Yo me resbalo  con  un  anzuelo
en busca de una vocal.




Romina Cazón. Nació en 1981, en Jujuy, Argentina.  Escritora, artista audio-visual y promotora cultural. Reside en México desde hace lustros. 
Es autora de los libros: Con mis uñas de gata, (poesía, 2008), 
Patria Ajena, (poesía 2009),  
Del fondo de ningún vientre, (poesía, 2012) y
De sus piernas en  mi cuello, (cuentos 2013).
Publicó las obras visuales:   Artefatuo, (poesía visual, 2014) y 
Material On /Off, (poesía visual, ebook, 2014) y
Corderos (poesía visual, 2014)
Dirige la revista de arte y cultura, El humo (www.revistaelhumo.com) y ZONA NO VERBAL (www.zonanoverbal.blogspot.mx). Es responsable de Ediciones El humo.